Sin arrepentimientos.

Muchas veces nos arrepentimos de algo que hacemos, pero lo más traumático y doloroso es arrepentirnos de algo que no nos animamos a hacer. El arrepentimiento es un hecho habitual en nuestras vidas, aun los individuos más capaces y convencidos de su perfecto accionar tienen en algún momento  algo de que arrepentirse. Los arrepentimientos no siempre se hacen públicos, en la mayoría de los casos permanecen dentro de cada persona atesorados como un secreto pecaminoso. Solo las personas con equilibrio emocional y de proceder honesto muestran arrepentimiento de algo realizado o sobre alguna omisión cometida y lo hacen público a modo de lograr la absolución o el  perdón si fuese indispensable.

Las religiones suele utilizar al arrepentimiento confesado  como elemento de culpa reconocida, para liberarla luego por medio de tributos –en muchos casos por medio de cantidades de oraciones de distinto tipo impuestas- como forma de resarcimiento y perdón.

Los arrepentimientos suceden a diario, nos arrepentimos de no haber realizado en la juventud determinados estudios que nos hubiera permitido tener un mejor nivel económico, o de no haber realizado algún viaje, o por no haberle confesado nuestro amor a determinada persona en algún momento de nuestra vida. Siempre vamos a tener algo de que arrepentirnos si somos honestos con nosotros mismos.

Cuando empezamos a tener conciencia de nuestros deseos sexuales todo es investigación de nuevas sensaciones, el cuerpo y la mente reciben impulsos motivadores que erotizan y nos causan placeres antes desconocidos. En esta etapa obramos de acuerdo a la moral y costumbres que nos fueron impuestas y disfrutamos del sexo dentro de determinadas pautas.

Hay una etapa de nuestra vida en que la investigación sexual deja paso a otras sensaciones, la de deseos prohibidos u ocultos, estos bien pueden ser los de relacionarse con personas del mismo sexo sin ser homosexual. Las travestis son parte de la fantasía de muchos hombres y mujeres que ven en ellos otra dimensión en lo sexual. Los travestis de Sevilla son parte de las propuestas de hombres que quieren vivir ahora el momento de disfrutar de una nueva experiencia sexual, para después no arrepentirse de no haber tomado la decisión de gozar algo distinto.

Los travestis de Sevilla son parte de la materia pendiente de muchos clientes hombres – y también de muchas mujeres – que no quieren quedarse con las dudas y se atreven a disfrutar del sexo en otra dimensión. Los clientes de los travestis son hombres de mediana edad y mayores que trascurrieron sus vidas sexuales dentro de parámetros estructurados y rutinarios.  La mayoría de ellos son clientes habituales de escorts femeninas y que no quieren llevar en sus conciencias el peso del arrepentimiento de no haberse  atrevido a gozar de una fantasía sexual pendiente.

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