Sin arrepentimientos.

Muchas veces nos arrepentimos de algo que hacemos, pero lo más traumático y doloroso es arrepentirnos de algo que no nos animamos a hacer. El arrepentimiento es un hecho habitual en nuestras vidas, aun los individuos más capaces y convencidos de su perfecto accionar tienen en algún momento  algo de que arrepentirse. Los arrepentimientos no siempre se hacen públicos, en la mayoría de los casos permanecen dentro de cada persona atesorados como un secreto pecaminoso. Solo las personas con equilibrio emocional y de proceder honesto muestran arrepentimiento de algo realizado o sobre alguna omisión cometida y lo hacen público a modo de lograr la absolución o el  perdón si fuese indispensable.

Las religiones suele utilizar al arrepentimiento confesado  como elemento de culpa reconocida, para liberarla luego por medio de tributos –en muchos casos por medio de cantidades de oraciones de distinto tipo impuestas- como forma de resarcimiento y perdón.

Los arrepentimientos suceden a diario, nos arrepentimos de no haber realizado en la juventud determinados estudios que nos hubiera permitido tener un mejor nivel económico, o de no haber realizado algún viaje, o por no haberle confesado nuestro amor a determinada persona en algún momento de nuestra vida. Siempre vamos a tener algo de que arrepentirnos si somos honestos con nosotros mismos.

Cuando empezamos a tener conciencia de nuestros deseos sexuales todo es investigación de nuevas sensaciones, el cuerpo y la mente reciben impulsos motivadores que erotizan y nos causan placeres antes desconocidos. En esta etapa obramos de acuerdo a la moral y costumbres que nos fueron impuestas y disfrutamos del sexo dentro de determinadas pautas.

Hay una etapa de nuestra vida en que la investigación sexual deja paso a otras sensaciones, la de deseos prohibidos u ocultos, estos bien pueden ser los de relacionarse con personas del mismo sexo sin ser homosexual. Las travestis son parte de la fantasía de muchos hombres y mujeres que ven en ellos otra dimensión en lo sexual. Los travestis de Sevilla son parte de las propuestas de hombres que quieren vivir ahora el momento de disfrutar de una nueva experiencia sexual, para después no arrepentirse de no haber tomado la decisión de gozar algo distinto.

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Madrid enamora, sus travestis también

Pasar por Madrid es enamorarse de la ciudad y de su gente, todo es armonía y todo es belleza en una de las ciudades más importante de Europa. Los madrileños están orgullosos de su ciudad y tienen sobrados motivos, parte de la más fundamental historia de Europa tiene a Madrid como protagonista principal. Con sus 3.278.000 habitantes es la tercera ciudad más poblada de la Unión Europea detrás de Berlín y Londres, y en el plano financiero-económico está ubicada en cuarto lugar de las poderosas económicamente detrás de Paris, Londres y Moscú. Todo en Madrid produce un encanto especial desde lo magnifico de su estadio Santiago Bernabéu, el aeropuerto de Barajas, La puerta del Sol, La Plaza de Toros Monumental de Las Ventas, El Metro de Madrid, El Museo del Prado, la Basílica de San Lorenzo de El Escorial, La Fuente de Cibeles, La Fachada del Palacio Real, La famosa Puerta de Alcalá, La Plaza Mayor de Madrid, El edificio Metrópolis, el Antiguo Palacio de Comunicaciones, La estación de Atocha, y así se podría enumerar miles de lugares más que justifiquen el porqué de afirmar que Madrid enamora.

La gastronomía, el clima y los servicios están al mismo nivel que su historia, sus edificios y su arte. Dentro de los servicios también se encuentras los de atenciones y acompañamientos especiales, estos están cubiertos por las casas de relax y las agencias de escorts de Madrid. Dentro de todos los prestadores sexuales de los planteles los travestis de Madrid son los que tienen en los últimos tiempos mayor cantidad de solicitudes de servicios.

Los clientes han encontrado en los travestis madrileños un ícono sexual como el “Bocadillo de Calamares” lo es al paladar en la gastronomía típica del sector.

 

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